Leer leyendo.... Escribir escribiendo....
"No juzgues el día por la cosecha que has recogido, sino por las semillas que has plantado." Una experiencia vivida y enriquecida con el paso de los años
miércoles, 9 de julio de 2014
¿UNA MIRADA LO DICE TODO?
A lo largo de mi vida he visto reflejada en la mirada infinidad de sensaciones, emociones y sentimientos de diversa índole, desde candidez, dulzura, sencillez o ternura, hasta el miedo, ansiedad, angustia o la tristeza, pasando por la indiferencia más absoluta. Sí, también el amor, acompañado de esa preciosa sonrisa que nunca puedes olvidar, claro que sí, ¿cómo no voy a reconocerla? Seguramente, junto a la que refleja la felicidad de un niño, la más bonita que podemos observar, tal vez porque en ese caso el corazón echa una mano que en otras no se toma la molestia de lanzar.
Muchas veces decimos que una mirada lo expresa todo pero ¿estamos seguros? ¿qué es todo? Dicen que una imagen vale más que mil palabras. ¿También una mirada? No lo tengo tan claro. Podemos acompañarla de un apretón de manos, e incluso de una caricia o complementarla con un beso en cualquiera de sus modalidades según el momento, la persona o la profundidad de los sentimientos expresados con aquella, pero siempre le falta algo para alcanzar esa totalidad que le da un sentido de plenitud.
Cada día que pasa entiendo menos las miradas que pretenden ser sucedáneos de las palabras ausentes, que intentan una suerte de comunicación sin que se produzca prácticamente relación interpersonal, consiguiendo un efecto emocional devastador que va minando a la persona, un acoso y derribo seguramente no deseado pero que consigue sin ninguna duda, como el púgil que va buscando el flanco que su oponente deja desprotegido una y otra vez hasta que cae en la lona del cuadrilátero.
Quizás sea un ser extraño por desear la palabra como base de la comunicación, pero la necesito para poder saber con quién me cruzo en el camino de la vida, porque precisamente esa palabra, acompañada de un lenguaje gestual adecuado, da sentido a cualquiera de las miradas, especialmente a las más bonitas.
domingo, 24 de noviembre de 2013
Escucha la sabiduría del sabio:
“Camina plácidamente entre el ruido y las prisas, y recuerda que la paz puede encontrarse en el silencio. Mantén buenas relaciones con todos en tanto te sea posible, pero sin transigir.
Di tu verdad tranquila y claramente; Y escucha a los demás, incluso al torpe y al ignorante.
Ellos también tienen su historia. Evita las personas ruidosas y agresivas, pues son vejaciones para el espíritu. Si te comparas con los demás, puedes volverte vanidoso y amargado porque siempre habrá personas más grandes o más pequeñas que tú.
Disfruta de tus logros, así como de tus planes. Interésate en tu propia carrera, por muy humilde que sea; es un verdadero tesoro en las cambiantes visicitudes del tiempo.
Sé cauto en tus negocios, porque el mundo está lleno de engaños, pero no por esto te ciegues a la virtud que puedas encontrar; mucha gente lucha por altos ideales y en todas partes la vida está llena de heroísmo. Sé tu mismo. Especialmente no finjas afectos. Tampoco seas cínico respecto al amor, porque frente a toda aridez y desencanto, el amor es tan perenne como la hierba. Acepta con cariño el consejo de los años, renunciando con elegancia a las cosas de juventud. Nutre la fuerza de tu espíritu para que te proteja en la inesperada desgracia, pero no te angusties con fantasías. Muchos temores nacen de la fatiga y la soledad. Más allá de una sana disciplina, sé amable contigo mismo. Eres una criatura del universo, al igual que los árboles y las estrellas; tienes derecho a estar aquí. Y, te resulte o no evidente, sin duda el universo se desenvuelve como debe. Por lo tanto, mantente en paz con Dios, de cualquier modo que Le concibas, y cualesquiera sean tus trabajos y aspiraciones, mantente en paz con tu alma en la ruidosa confusión de la vida. Aún con todas sus farsas, cargas y sueños rotos, éste sigue siendo un hermoso mundo.
Ten cuidado y esfuérzate en ser feliz”.
MAX EHRMANN
domingo, 4 de agosto de 2013
RESOLVER CONFLICTOS
Mantente fresco cuando otros estén furiosos y pierdan la cabeza. Tú tienes el control sobre tus emociones, no lo pierdas. No se trata de no demostrar tu molestia, sino de hacerlo mesuradamente, sin después arrepentirte de una acción cometida en un momento de descontrol.
Recuerda que cada discusión tiene al menos tres puntos de vista: el tuyo, el del otro y los de terceros, los cuales probablemente están más cerca de la objetividad. Siendo más versátil y viendo las cosas desde la perspectiva de los demás enriquecerás tu propio punto de vista.
Espera a calmarte antes de hablar. Ten en cuenta que la relación es más importante que la discusión. Dale más relevancia a las personas que a las opiniones.
Nunca te arrepientas de tratar muy bien a la gente.
Busca el lado positivo y agradable, aún de las situaciones más complicadas y dolorosas. Es una disciplina que te ayudará a pasar más fácilmente los momentos difíciles, y a convertir los problemas en oportunidades.
Establece el hábito de hacer preguntas y, sobre todo, de escuchar las respuestas. Pregunta antes de reaccionar. Algunas veces disparamos y después preguntamos. También preguntamos, pero escuchamos para contestar, y no para tratar de entender.
No hagas o digas nada conscientemente que pueda herir o hacerle daño a otra persona. Aférrate al proverbio que dice que todo lo que uno haga,en el futuro se devolverá. La gente no recuerda tanto lo que tú dices o haces, sino la intención con la que lo haces.
Sé consciente de la diferencia entre análisis amigable y crítica destructiva. Observa si el propósito de tus palabras es ayudar, desahogarte o hacer daño.
Ten presente que si toleras a los demás, ellos también serán pacientes contigo en los aspectos no muy gratos de tu personalidad.
El verdadero líder sabe reconocer sus errores y aceptar responsabilidad. No olvides que un conflicto bien manejado fortalece la relación, y te ayuda a aprender de las diferencias.
El pensamiento positivo es una disciplina que, ejercitada con constancia, te dará el poder de cambiar tu entorno y por consiguiente, tu vida.
NAPOLEÓN HILL
Libro: "La magia de pensar en grande"
domingo, 12 de mayo de 2013
TU VIDA ES TUYA
Aprendiendo a valorar tu vida y cuanto hay en ella como única que es, comprenderás enseguida que quejarse es desperdiciar el tiempo. Cada instante que pasas disgustado, desesperado, angustiado, furioso o dolido a causa del comportamiento de otra persona es un instante en el que renuncias al control sobre tu vida. Obsérvate a ti mismo y a los demás en este mundo disparatado, y después decide que es mejor, pasear por ahí la rabia o desarrollar un sentido del humor que te proporcionará a tí y al prójimo el más preciado de todos los dones: la risa. En la vida todo es paradoja. Cuanto más desees la aprobación, más contundente será la negativa de los demás a aprobarte; cuanto menos te importe el que te aprueben o no, más aprobación conseguirás. Cuando alcanzas suficiente paz interior y te sientes realmente positivo, es prácticamente imposible que otra persona te controle y te manipule. Si eres feliz, si vives cada momento aprovechando al máximo sus posibilidades, entonces eres una persona inteligente. Si crees totalmente en ti mismo, no habrá nada que esté fuera de tus posibilidades. No necesitas admitir a nadie en tu vida a menos que llegue cargado de afecto y armonía. No tomes decisiones importantes cuándo la rabia y la ira estén dentro de tí, deja que desaparezcan poco a poco y entoncen puedes actuar. El progreso y el desarrollo son imposibles si uno sigue haciendo las cosas tal como siempre ha hecho.
sábado, 11 de mayo de 2013
Ser maestra
Ser maestra es decidirse a redescubrir la vida y el mundo, cada día, cada mañana, en los ojos abiertos de los alumnos y alumnas.
Ser maestra es estar decidida a avivar en cada instante, con la brisa de cada respiración, el fuego de la pasión y de la entrega.
La pasión brota espontáneamente cuando a uno le gusta lo que hace.
Un maestro de vocación siente que no ha elegido su profesión sino que la vida le ha elegido para esta tarea. Una tarea que vive como misión: sabe que lo que le gusta hacer, lo que verdaderamente quiere, es también lo que la sociedad necesita y le pide.
La maestra es capaz de poner los misterios más grandes del universo en la pequeña mano abierta de un niño. Y hacerlos accesibles, no tanto para ser desvelados o comprendidos sino para avivar la creatividad y el entusiasmo.
Un maestro debe saber postrarse, humildemente, ante la grandeza y sabiduría del alumno que tiene delante.
Todo maestro es un buscador de tesoros, entregado a la aventura de explorar y descubrir las piedras preciosas que contienen cada ser humano.
El de maestro es un oficio peculiar: es médico del alma, enfermero de los pesares del corazón, escultor de caracteres, arquitecto del edificio de la personalidad de sus alumnos, sembrador de futuro, recolector de presente, abogado defensor de las causas nobles y justas que se dirimen en el aula o en el patio de recreo.
Por todo esto, una sociedad sana e inteligente reservaría el magisterio a los mejores: no a los que más saben, sino a los que más aman; no a los más listos, sino a los más sabios.
Cada mañana, las familias entregan lo que más quieren, a las manos de sus maestros. Cuidar de los maestros es cuidar a ese paciente agricultor que hará posible que cada niño, cada niña pueda recoger una cosecha que será válida para su vida.
La mirada de un niño/a
Cuando vemos luz tras una ventana sospechamos que hay alguien dentro. Por eso, cuando unos ojos se opacan, cuando pierden su brillo y la mirada se muestra apagada nos percatamos que esa persona es como una casa vacía.
Pocas cosas resultan tan sobrecogedoras como los ojos apagados de un niño porque indican que salió de sí mismo, vive exiliado, anda errante y perdido en medio del mundo del conocimiento.
Un maestro debe aprender a mirar la mirada de los niños y debe dejarse mirar por ella. Ha de saber que el niño de mirada perdida no puede mantener fija su atención porque su mundo interno es un laberinto, un caos, un desasosiego, todo un universo de tensión, inquietud, ansiedad e incluso miedo.
Los ojos no son sólo el espacio desde el que miramos sino que han de ser objetos permanentes y continuos de nuestra mirada.
Mirar a los ojos es una urgencia pedagógica, un impresionante reto vital.
Devolver el brillo, la luz y la belleza a los ojos apagados de los niños y jóvenes es también una competencia básica, un contenido curricular y una eficacísima herramienta metodológica.
Iluminar los ojos de los niños es devolverlos a casa, a su casa, a que tenga inquietudes y motivación.
Es maestro quien con su propia lumbre prende lo que estaba apagado, aviva lo mortecino y es capaz de hacer resurgir algo nuevo de las cenizas.
Educar es, a fin de cuentas, el arte de encender los ojos del entusiasmo y de la alegría.
"Sabiduría de vivir"
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